viernes, 12 de junio de 2009

L'Aldilà (Poble Nou)


En un restaurante la decoración suma mucho, pero está claro que no lo es todo. El gasto excesivo en la decoración de la sala (y no en la cocina) ha hundido a más de un empresario en la miseria, cuando creía que los clientes vendrían simplemente por el diseño del local.

Confiemos, de todas maneras, que éste no sea el caso de L'Adilà, aunque pueda parecerlo.

L'Adilà está situado en la calle Llacuna, en el barrio del Poble Nou (ahora, más fashion, 22@), cerca de la rambla del mismo nombre. Está situado en una zona de muy poco movimiento, en el límite entre el barrio y la zona de naves, fábricas y almacenes que históricamente habían ocupado esta zona de la ciudad.

El local es de lo mejorcito que uno puede encontrar en la zona, con espejos gigantes, lámparas acandelabradas, frescos por doquier, combinaciones de madera y cristal y hasta un horno en medio del comedor que, por los comentarios de la web, calienta en exceso la sala.

No fue el caso de la noche que fuimos nosotros ya que en toda la noche (fuimos pronto y nos marchamos tarde) sólo se ocuparon 2 mesas, con 2 comensales en cada una de ellas. Aunque era un día entre semana el resultado económico de la noche se me antoja un poco decepcionante.

Con apenas esas dos mesas el servicio, esa noche, fue excepcional, con un camarero italiano atento y servicial que tras invitarnos a dos copas de lambrusco supo orientarnos correctamente hacia platos que, por desgracia, no estuvieron a la altura de la recomendación.

La carta es variada sin ser excesivamente extensa y contiene lo que uno espera encontrar en la oferta de un restaurante-pizzeria italiana: antipasti, pastas, rissotos y el clásico surto de pizzas. Bien presentada fallaba en lo más importante: los platos. Según nos dijo el camarero esa misma noche la estrenaban y, vaya qué cosas que pasan, resulta que la pasta con gambas no se podía pedir porque no les quedan gambas. Mala suerte, tuvimos que cambiar de plato... empezaba bien la noche.

Tras el susto inicial nos decidimos por compartir de primero un pincho gigante (era eso, no sé cómo lo llamaban) de tomate con mozzarella de buffala muy bueno, con un queso muy suave y unos tomates en su punto. Todo acompañado con un surtido de panes recién calentados.

Los segundos no fueron tan exitosos, la elección fueron unos tagliatelle artesanos bastantes buenos pero un risotto que fue un pequeño fracaso, con un arroz duro acompañado de un XXXX que lo superaba en robustez.

En los postres la variedad era mínima (5 ó 6 postres típicamente italianos) por lo que nos decantamos por las bolas de helado, que, aquí sí, estaban bien elaboradas.

Al final, como no podía ser de otra manera en un restaurante italiano, nos cobraron el cubierto (1 €, podía haber sido peor) pero nos aplicaron el 20% de descuento por haber reservado vía Atrápalo.

Precio (con vino, cafés y 20% de descuento): alrededor de 23 € por persona

Puntuaciones (entre 0 y 5):

Enclave: 2
Sala: 5
Comida: 2
Servicio: 5
Precio: 3

Valoración final (entre 0 y 5): 3

Dirección:
C/ Llacuna 106
08018 Barcelona

Teléfono:
934 856 461

Web
:
http://www.laldila.es

Restaurante Guiomar (Sant Cugat del Vallès)


El restaurante Guiomar está situado en el centro de Sant Cugat del Vallès, en una antigua casa de pueblo de una tranquila calle peatonal. Cuenta con dos salones y un fresquito jardincito interior en el que se puede comer al aire libre bajo la sombra de los árboles.

Cuenta con una carta vegetariana (pero sin descuidar las carnes y los pescados); además de ofrecer parrilladas de carne los domingos a mediodía, motivados por el origen argentino del propietario.

A mediodía ofrecen un menú de 4 primeros y 4 segundos (con postre, bebida y pan incluidos) por 12 Euros. El día que fuímos entre los primeros podíamos encontrar un plato de pasta con verduras o setas con foie gras y, entre los segundos, bacalao o una coca.

Para los postres se ofrecía macedonia (escondida bajo el últimamente muy famoso nombre de "cóctel de frutas", imaginamos que por darle un poco más de glamour), crema de boniato o una curiosa mouse de dátiles que de mouse tenía poco (quizás en realidad la chica quiso decir crema de dátiles y mouse de boniato).

Sin entrar en la grandilocuencia superficial (como avisan en su web) cabe destacar la calidad y originalidad tanto de los platos principales como de los postres. El servicio está a la altura, aunque el día de la visita nos tardaron bastante en atender (¿estaban desbordados por el éxito?), el resto de la comidad se desarrolló dentro de la normalidad.

En lo que a los vinos se refiere (sin estar incluidos en el menú) Guiomar cuenta con una pequeña carta surtida de vinos nacionales y extranjeros, a la par que variada con precios correctos para los vinos que ofrecen y el tipo de restaurante del que se trata.

Precio del menú (sin cafés): alrededor de 12 Euros por persona


Puntuaciones (entre 0 y 5):

Enclave: 4
Sala: 3
Comida: 4
Servicio: 4
Precio: 4

Valoración final (entre 0 y 5): 4


Dirección
:
C/ Sant Antoni, 58
Sant Cugat del Vallès
08172 Barcelona

Teléfono:
93 675 31 13


Web
:
http://www.guiomar-restaurant.net/

viernes, 10 de abril de 2009

Masia Solior (Gavà)


La oferta para celebrar calçotadas en Barcelona y sus alrededores es múltiple y variada y, como en tantos temas traidicionales, cada familia tiene sus restaurantes "de toda la vida".

Nosotros también tenemos nuestros restaurantes preferidos pero siguiendo las recomendaciones de un amigo un buen y soleado fin de semana de marzo nos fuímos de calçotada a la Masia Solior.

Situada a unos 20 minutos de Barcelona, a los pies del Castell d’Eramprunyà y junto a la ermita románica de la Mare de Déu de Bruguers, se encuentra esta masia del siglo XVII convertida en restaurante para todo tipo de celebraciones, desde calçotadas a bodas y comuniones.

El acceso, en coche, es relativamente sencillo siguiendo las instrucciones que aparecen en la web del restaurante, no hay pérdida. Una vez allí tampoco habrá ningún problema para estacionar el coche ya el restaurante dispone de un amplio parking.

Aunque en las fotografías de la web no se vea la Masia Solior se encuentra en una zona urbanizada y parcialmente rodeada de casas que quitan un poco de encanto a la llegada. A pesar de ello las visitas desde la posición en la que se encuentra son bonitas, con una mezcla de vegetación y, a lo lejos, el mar, que permiten perdonarle lo anterior.

En el interior lo primero que sorprende es la decoración totalmente orientada a bodas. Por aquí y por allá aparecen fotografías de novios, muñeros de esposos, listas de mesas, etc. El comedor no podía ser de otra manera, así que las sillas están cubiertas con telas como si fuera una celebración de boda. Poco apropiado para una calçotada, la verdad.

Otro punto a destacar fue lo poco llena que estaba la sala, el día de nuestra visita, y a pesar de ser un domingo fantástico que invitaba a salir y disfrutar del sol primaveral, a duras penas la mitad de las mesas (unas 6 ó 7) estaban ocupadas. En realidad no me pareció mal, no me gustan las salas ni muy llenas ni muy vacías, pero hacía tiempo que no me encontraba nada igual. ¿Será una consecuencia más de la crisis?

Una vez sentados en la mesa que teníamos reservada (con o sin crisis, más vale asegurar) el camarero nos intentó tomar nota con una PDA que, en esa zona, no tenía cobertura. Curioso, teniendo en cuenta que era la única sala abierta y por la que, entiendo, empiezan a llenar.

El menú de calçotada consistía en un primer plato de calçots, un segundo de variado de carne y crema catalana de postre. Todo ello regado con vino. Como aperitivo nos sirvieron una aceitunitas y trocitos de fuet además de unas rebanadas de pan de payés tostado con tomates para mojar.

El vino del menú era una botella de Faustino Rivero que, además de venir ya abierta, no pudimos elegir. Quizás sería buena idea ofrecer al cliente la posibilidad de elegir, asumiendo la diferencia de precio, cualquiera de los vinos de la carta. La botella que nos trajeron no era la que inicialmente teníamos pensada de la carta de vinos que nos presentaron pero al ser un menú cerrado nos la tuvimos que quedar.

En lo que hace referencia a los calçots cabe decir que estaban a la altura de lo esperado tanto en calidad como en cantidad. De tamaño correcto, bien cocinados y en un número que ni escaseaba ni daba para explotar. Un punto a mejorar sería ofrecer cuencos de romesco individuales en vez de uno comunal (en este caso para dos, si hubiéramos sido más imagino que nos hubieran traído alguno más).

El segundo plato era un variado de carnes a la parrilla bien surtido y de calidad: conejo, pollo, chistorra, butifarra, cordero y algún otro tipo que seguramente olvido. Todo acompañado de un pimiento que daba color al plato. En este punto pedimos otra ración de pan con tomate que, para nuestra alegría, cabe decir que no nos cobraron.

Por último el postre no podía ser más original: crema catalana con un barquillo de galleta para acompañar.

El menú se me antoja un poco exagerado ya que yo, que soy de comer, a duras penas me lo pude acabar. Quizás con algún calçot menos, rebanadas de pan más pequeñas y algún trozo menos de carne se podría ofrecer un menú más ajustado en precio y que no dejara al cliente la sensación de estar a punto de explotar.

Por lo que al servicio respecta, el trato, aunque parco en palabras, fue correcto. A mejorar el hecho de tener el siguiente plato ya listo en la mesa de al lado, cuando todavía no has terminado el anterior. Esta presión crea cierto stress que habría que evitar. Con todo, parece que nosotros tuvimos mucha suerte en lo que hace referencia al servicio, en la web se pueden encontrar gran cantidad de comentarios muy críticos con el servicio prestado en bodas y comuniones.

Precio (sin cafés): alrededor de 31 Euros por persona


Puntuaciones
(entre 0 y 5):

Enclave: 3
Sala: 2
Comida: 3
Servicio: 3
Precio: 4

Valoración final (entre 0 y 5): 3


Dirección:
Carretera de Gavà a Begues, km 4,6
08850 Gavà
Barcelona
Teléfono: 93 662 21 96

Web:
http://www.masiasolior.com